La mascarilla se ha convertido en un accesorio indispensable para nuestra seguridad, pero al mismo tiempo suele repercutir sobre la salud de la piel. Su uso, en general, da lugar a una dermis más sensible y reactiva.

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La zona cubierta por la mascarilla padece de asfixia y exceso de humedad, lo que aumenta el riesgo de infecciones por bacterias propias. Ello puede agravar patologías dermatológicas preexistentes como el acné, la rosácea o dermatitis seborreica, provocar irritaciones por el roce o el maskne (del inglés mask, mascarilla, y acné). Esta última reacción es la más común, aparecen poros abiertos, foliculitis, espinillas o granitos. Desafortunadamente, muchas ya lo habréis notado. Pero tranquilas, esto tiene solución.

¿Cómo PREVENIR o TRATAR el MASKNE?

Como prevención es indispensable adoptar una rutina de cuidado facial que incluya un limpiador facial no agresivo y un buen hidratante de textura ligera. Te recomendamos el uso de nuestro Gloom cleanser, del que destacamos su espuma densa y cremosa y su agradable aroma fresco y nuestro Joy serum de textura ultrafluida con un importante % de aloe vera y 4 tipos de ácido hialurónico que protegen e hidratan desde las capas más profundas.

En cuanto al uso de maquillaje, os recomendaríamos prescindir de él, aumenta la obstrucción de los poros empeorando de esta manera la situación.

¿Y si ya lo padeces? Solamente un paso más, incluye nuestro Pure elixir en tu ritual. El ácido salicílico ayuda a limpiar los poros evitando su congestión y reduciendo el riesgo de infección. Además, su contenido en minerales y activos altamente hidratantes reforzarán las defensas de tu piel.

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